He guardado dos lunas en la despensa,
hay besos fríos en la nevera.
Caricias en el pasillo, rózate con sus paredes.
Una espina de rosa en el colchón
y he colgado dos estrellas de la lámpara.
Con el humo de un cigarro he escrito versos
con lengua y aliento.
He perfumado con colores el salón
y rellenado de recuerdos
los cojines del sofá.
Te he dejado dos lágrimas
en tu mesilla de noche,
una sonrisa forzada con hilo
en el espejo del recibidor
y una nota en una carta
escrita con tinta de limón.
Me voy, pero no pienses
que para siempre,
para siempre es demasiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario